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La Cumbrecita, un pueblito alpino enclavado en las sierras cordobesas

10 Horas

Salidas todos los días

Salimos de Córdoba por RP 5. A lo largo del camino se suceden localidades como Alta Gracia, Anisacate, La Bolsa y Villa Ciudad de América. La vegetación y las curvas en el camino comienzan a ganar protagonismo y el paisaje nos envuelve dándonos la bienvenida al Valle de Paravachasca. Enmarcado por las serranías, el Lago del Dique Los Molinos nos recibe con un azul intenso en sus aguas. Es tiempo de hacer un alto en el camino y demorarse en la contemplación del paisaje y, por qué no, en la degustación de las delicias que se ofrecen en los coloridos puestos a la vera del lago. Ya en pleno Valle de Calamuchita, ascendemos por las Sierras Grandes, atravesando frondosos bosques de coníferas. El viento nos trae el fresco aroma de las agujas de pino y el alegre sonido del canto de los pájaros. Pasamos por Villa Berna y arribamos a La Cumbrecita, un pueblito de estilo alpino que tiene la singularidad de ser uno de los pocos pueblos peatonales del mundo. El mediodía es la excusa para disfrutar de un almuerzo con las delicias típicas de la cocina centroeuropea: Trucha ahumada a las finas hierbas, pastas rellenas con hongos del bosque, strudel y chocolates artesanales, son algunas de las especialidades. Por la tarde recorremos los senderos de La Cumbrecita, donde pintorescas casitas de madera surgen del bosque, y nos sentimos protagonistas de un cuento de hadas. A cada instante, un duende puede aparecer a un recodo del camino. Así, andando entre la magia,  llegamos a La Olla, una bellísima caída de agua que brota de la piedra y forma un piletón de agua natural que en los días cálidos convoca a los más audaces para un chapuzón en sus frescas aguas. Finalmente nos dirigimos hacia Villa General Belgrano. Esta encantadora localidad, con su particular fisonomía centroeuropea, nos invita a transitar por sus calles y descubrir la belleza de sus costumbres. La tarde va cayendo y que mejor que coronar esta jornada con una excelente cerveza artesanal. Brindamos con los ojos llenos de paisaje y la voz alegre por los momentos compartidos!   Recomendaciones: Para la realización de las excursiones, es recomendable usar ropa y calzado cómodo y añadir un abrigo extra. En los meses de verano, aconsejamos el uso de lentes de sol, protector solar y gorro; en las excursiones de jornada completa, los invitamos a incluir su traje de baño para disfrutar de la visita al balneario.

Desde ARS ARS 4,300

La Cumbrecita, un pueblito alpino enclavado en las sierras cordobesas

10 Horas

Salidas todos los días

Salimos de Córdoba por RP 5. A lo largo del camino se suceden localidades como Alta Gracia, Anisacate, La Bolsa y Villa Ciudad de América. La vegetación y las curvas en el camino comienzan a ganar protagonismo y el paisaje nos envuelve dándonos la bienvenida al Valle de Paravachasca. Enmarcado por las serranías, el Lago del Dique Los Molinos nos recibe con un azul intenso en sus aguas. Es tiempo de hacer un alto en el camino y demorarse en la contemplación del paisaje y, por qué no, en la degustación de las delicias que se ofrecen en los coloridos puestos a la vera del lago. Ya en pleno Valle de Calamuchita, ascendemos por las Sierras Grandes, atravesando frondosos bosques de coníferas. El viento nos trae el fresco aroma de las agujas de pino y el alegre sonido del canto de los pájaros. Pasamos por Villa Berna y arribamos a La Cumbrecita, un pueblito de estilo alpino que tiene la singularidad de ser uno de los pocos pueblos peatonales del mundo. El mediodía es la excusa para disfrutar de un almuerzo con las delicias típicas de la cocina centroeuropea: Trucha ahumada a las finas hierbas, pastas rellenas con hongos del bosque, strudel y chocolates artesanales, son algunas de las especialidades. Por la tarde recorremos los senderos de La Cumbrecita, donde pintorescas casitas de madera surgen del bosque, y nos sentimos protagonistas de un cuento de hadas. A cada instante, un duende puede aparecer a un recodo del camino. Así, andando entre la magia,  llegamos a La Olla, una bellísima caída de agua que brota de la piedra y forma un piletón de agua natural que en los días cálidos convoca a los más audaces para un chapuzón en sus frescas aguas. Finalmente nos dirigimos hacia Villa General Belgrano. Esta encantadora localidad, con su particular fisonomía centroeuropea, nos invita a transitar por sus calles y descubrir la belleza de sus costumbres. La tarde va cayendo y que mejor que coronar esta jornada con una excelente cerveza artesanal. Brindamos con los ojos llenos de paisaje y la voz alegre por los momentos compartidos!   Recomendaciones: Para la realización de las excursiones, es recomendable usar ropa y calzado cómodo y añadir un abrigo extra. En los meses de verano, aconsejamos el uso de lentes de sol, protector solar y gorro; en las excursiones de jornada completa, los invitamos a incluir su traje de baño para disfrutar de la visita al balneario.

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